Rastro ~ Maggie Stiefvater

18.8.12



Edición: SM, 2010
Páginas: 425
ISBN: 9788467543643

Por más que lo desees es imposible detener el tiempo: pasa y lo cambia todo.
Y lo malo es que te arrastra consigo.

El invierno ha acabado. Para algunos es una época de cambios. De transformaciones.
Pero sólo para algunos. Sam sigue siendo Sam. Cole sigue siendo Cole. Isabel no sabe lo que quiere, pero sigue siendo quién es. Sólo Grace no está a gusto en su propia piel.
Primavera: una estación de historias que empiezan y de otras que terminan. De despedidas. De abandonos.

Pero todo abandono deja un rastro.

Sobre la autora

Remítanse a la página de la autora (otra vez) si desean conocer más de su obra. SM sólo publica una carta de agradecimiento de parte de ella en las páginas finales, pero no sabemos cuántos perros tiene, o si su gato se comió al canario.


[Esta reseña pudiera contener spoilers de Temblor.]

No, no y no, señora Stiefvater. No puede presentarme un personaje maravilloso en su primera novela, y luego deslustrarlo hasta que parezca un muñeco de trapo maloliente. No puede introducir a otro personaje, ponerlo como protagonista, y a la mitad de la historia dejarlo como un secundario más. No, señora Stiefvater. Eso no se hace.

Es esa manía que padecen algunos escritores de éxito, ¿eh? ¿Alargar tramas hasta que el elástico se rompe?

No lo creo. Pero de que se parecen, al menos en este caso, sí. Bastante. ¿Habrá cura? Tendremos que comprobarlo en el tercer libro. Por ahora, le hincaré el diente a éste, que necesito desquitarme.

Comentario personal

En mi opinión, el final de Temblor cerraba bastante bien la historia de Grace y Sam. Sin embargo, la autora se ha valido de las circunstancias de la protagonista para alargar el cuento.

Podría perdonarle aquel subterfugio. Después de todo, ciertos puntos no quedaron lo suficientemente claros, así que era más que probable que acabara usándolos para continuar la historia. Lo que deriva de ese argumento es lo que ha acabado mal. Porque la autora decide darles más presencia a los secundarios, y es allí donde comienza el entuerto.

Los padres de Grace han hecho crujir mis dientes. Por favor, ¡si jamás le prestaban atención a su hija! Y a la Stiefvater le da por dotarlos —por fin y desafortunadamente— de sentido común, uno bastante retorcido, pero común al fin y al cabo. Sentido común que no viene al caso; peor, es ridículo.

Nuestro amable y tierno Sam sufre una profunda transformación, y acaba convirtiéndose en un pelele incapaz de tomar decisiones, temeroso y lleno de infantilismos, para nada parecido al Sam de Temblor, quien estaba dispuesto a todo para estar con Grace. Este retroceso no tiene justificación.

También debo mencionar a Cole, uno de los nuevos lobos de la manada, que empieza teniendo potencial y que acaba siendo un secundario más. Tiene una personalidad impulsiva, algo que podría dar más juego —tal vez en el último libro— pero acá no me terminó de gustar.

La que sí me ha encantado ha sido Isabel. Cogiendo más protagonismo (entre comillas, que tampoco es para tanto), sus comentarios irónicos y sus verdades sin pelos en la lengua se agradecen y hacen más llevadera la historia. También Grace evoluciona, aunque no agrada tanto como Isabel.

El ritmo tortuoso sólo retrasa un final que conduce a un punto muerto, y que poco sorprende.

La edición sigue siendo preciosa, y es el único motivo por el que no he aporreado el libro contra la mesa. Sí he perdido unos cuantos cabellos, y me duele un poco la frente de tantos cabezazos que he dado contra la pared. Que la desesperación no es buena, ¡no, señores!

Conclusión

Del delicado sentimentalismo de Temblor, pasamos a una novela más bien plana, sin grandes aportes. No hay risas, no hay llanto. Se han perdido los puntos fuertes de la primera parte. Rastro se convierte en una novela más, totalmente prescindible, que aporta nada a la historia de Sam y Grace.

Sin acción, sólo se sustenta en sus personajes que no destacan. Son simples voces, narradoras de una historia que no tiene suficiente peso, que no convence y no encanta.

Veremos si la tercera parte logra engancharme otra vez.

Valoración: 3/10

La Zona Muerta ~ Stephen King

7.8.12



Edición: Sudamericana, 2010.
Páginas: 451
ISBN: 9789500731683

A John Smith le horrorizó descubrir que había pasado más de cuatro años en coma. Y le horrorizó más descubrir que podía conocer las cosas por anticipado. Él sabía que aquel hombre perverso iba a convertirse en presidente de los Estados Unidos e iba a destruir el mundo. Y por eso tenía que matarlo. 

Sobre el Autor

Stephen King nació en Portland, Maine en 1947. Estudió en la Universidad de su estado natal y después trabajó como profesor de literatura inglesa. Es el maestro indiscutible de la narrativa de terror contemporánea, sobrepasando los 30 libros publicados. Entre sus títulos más célebres cabe destacar “El Misterio de Salem’s Lot”, “El Resplandor”, “Ojos de Fuego”, “It”, “Maleficio” y “La Milla Verde”. Desde luego, “La Zona Muerta” también figura entre una de sus mejores obras y fue llevada al cine en una película espeluznante.


Aún es como si hubiera sido ayer ese trasnoche de sábado en que descubrí la serie La Zona Muerta por televisión. Me había quedado como pocas veces en busca de algo que me hiciera conciliar el sueño que no llegaba y la verdad, no estaba con ánimos de enviciarme con otra serial. Sin embargo, sucedió lo contrario. Ese sábado fue el inicio de una dulce rutina que encendió la señalética hacia la obra del maestro King, hacia aquellas narraciones que ilustran auténticamente las más violentas y desgarradoras vivencias experimentadas por un ser humano.  

Observé detenidamente la portada del libro y no lograba imaginar que lo visto en la serie pudiera estar plasmado en él. Hasta ese momento, Stephen King era sinónimo de terror supremo dentro del desconocimiento que tenía de su obra. Fantasmas, apariciones, muertos vivientes, era cuanto esperaba encontrar en La Zona Muerta, pero no el silencioso sufrimiento de un hombre que vivía para los días que sabía, estaban contados.

El conocimiento absoluto del pasado, del presente y del futuro, desde el fuero interno de John Smith.

Comentario personal

En la década de los cincuenta, el pequeño John Smith cae estrepitosamente demostrando sus pobres habilidades en el hockey. El fuerte golpe en la cabeza trae consigo pequeñas y frecuentes premoniciones que le advertían episodios que sucederían en un futuro próximo.

Paralelamente, Greg Stillson descubre lentamente sus ansias por poder, desatando su ambición aun siendo un joven vendedor de libros.

Así Stephen King predetermina dos destinos que dan vida al verdadero comienzo de la historia, cuando John Smith, ya adulto, no recuerda su trágico episodio de pequeño, ni el golpe, ni las continuas premoniciones asociadas. Y justamente había olvidado aquella que le mostraba un accidente mucho más brutal que el de niño, ese accidente que le relegó a un estado de coma por cuatro años y medio, dejándolo muerto para muchos, pero aún inexistente para Greg Stillson.

Cada momento del libro es fantástico de leer. King reemplaza sus expresiones terroríficas por aquellas que reflejan descarnadamente las ansias, los miedos y las confusiones de un ser humano que vuelve a vivir. Palabra a palabra, se percibe cómo John Smith intenta adaptarse a una vida que debe reconstruir tras volver del coma. Es una sensación que va más allá de rehabilitar brazos y piernas. Es un intento eterno por rehabilitar el alma luego de perderlo todo y más aún, cuando se da cuenta de que puede leer pasado y futuro tras alguna forma de contacto y cuando por ello descubre que muy cerca existe un hombre que pondría al mundo entero bajo amenaza de guerra.

A causa de lo anterior, este juego de destinos entre John Smith y Greg Stillson no parece cierto hasta muy avanzada la historia. Antes de eso, Stephen King se encarga de desenfundar una serie de acontecimientos que llevan al lector a encontrarse con la ambición de Stillson y el sutil autoreconocimiento de John Smith. Entre ellos, los asesinatos de Castle Rock y la fallida venta de pararrayos en el restaurant Cathy’s se insertan inesperadamente como “eventos anexos” que no cobran relevancia hasta cien páginas más adelante. Parecen ajenos al libro, sin embargo son responsables de que Johnny comience a confrontar sus peculiares facultades como únicas a través de un proceso que finaliza cuando él y Greg Stillson se conocen personalmente, estrechan sus manos y entonces, se revela el macabro futuro político de los Estados Unidos y el mundo.

Johnny, el perseguidor y Greg, el perseguido. Así transcurre el tramo final de la historia que no hace más que contar la triste condena de un vigilante que ha sido dotado de clarividencia para salvar y no para ser salvado.

Conclusiones

Existe mucha historia contada antes del primer encuentro entre protagonista y antagonista. Quizás dirán que se hace eterna, sin embargo, es necesaria. Podría nombrar muchísimos detalles, pero lejos el más impactante es el fino relato de la vuelta a la vida de Johnny tras su estado de coma, desde ese laberinto que separa los mundos de vivos y muertos. Si ese evento fue impactante, más lo fue al final de la historia, cuando nuevamente reaparece al término de la vida del protagonista.

Ahora que he leído un par de libros más de Stephen King, puedo decir que es especialista en los detalles. Da cuenta que realmente en ellos esta la diferencia y hacen de una historia una gran obra.

De este modo, el paladar del lector puede saborear casi el minuto a minuto de las vivencias de cada personaje, concebir de forma perfecta los escenarios en donde se encuentran y sus estados emocionales. Puede apreciar el encanto del suspenso que, en este título en particular, se confronta al mayor de los deseos del ser humano: Conocer sólo lo que Dios sabe.

Dejo nuevamente tarea al lector: ¿Qué les dice el título del libro, “La Zona Muerta”? ¿Qué relación guarda con la historia? Por favor, acomódense y disfruten del libro, ya que nunca es tarde para leer clásicos contemporáneos. Y sobre la serie de televisión… Sigue una línea distinta, pero la impresión que me dejó fue positiva. Ahora, mi siguiente tarea es ver la película.

Valoración: 10/10