Necesito leer: Wicked Saints de Emily A. Duncan

17.6.20


Sección aleatoria para promocionar y/o compartir alguna
lectura deseada, haya sido o no publicada a la fecha.

¡Hola! ¿Cómo están? ¿Todavía encerrados? Espero que dentro de todo, se encuentren sanos y salvos junto a sus familias. El coronavirus no quiere marcharse, así que debemos tomar todas las precauciones del caso, siempre que nos lo permitan las circunstancias (toda mi fuerza para aquellas personas que deben salir a trabajar sí o sí).

Traigo de vuelta esta sección ya que a veces me da por recorrer Goodreads buscando títulos que capten mi interés, tengan o no buenas reseñas. Me atrevo a decir que este cae en la categoría de hype y posterior desilusión para muchos lectores, pero todavía quiero tenerle fe. Es un libro que pinta bien oscuro, y creo que la mayoría de las reseñas negativas apuntan más a la mala prolijidad del desarrollo que a la idea en sí, así que voy a confiar en la Bárbara del pasado y le daré una oportunidad en cuanto pueda.

A girl who can speak to gods must save her people without destroying herself.

A prince in danger must decide who to trust.

A boy with a monstrous secret waits in the wings.

Together, they must assassinate the king and stop the war.

In a centuries-long war where beauty and brutality meet, their three paths entwine in a shadowy world of spilled blood and mysterious saints, where a forbidden romance threatens to tip the scales between dark and light.

Wicked Saints is the thrilling start to Emily A. Duncan’s devastatingly Gothic Something Dark and Holy trilogy.

Lo siento, pero todo ese rollo de los dioses y de tener que asesinar al rey pinta súper bien, y ya me imagino por qué algunos piensan que algo pudo fallar en el camino.

Sin embargo, ¿acaso no he leído cosas que pintaban bien y que han fracasado? (Hola, La maldición del mar. Sip, te hablo a ti).

¿Alguien lo ha leído? ¿Me quieren disuadir, o me animan a comprarlo?

Dear Classics: Jane Eyre de Charlotte Brontë

14.6.20

Con esta entrada comienzo a ponerme al día con el nuevo ciclo del club de lectura que fundamos allá por 2016 con Angie de Navegando entre Libros, Kathe de Verdes las Letras, Priscila de Un Librero Blanco, y al que se ha sumado Dani de Lecturas de Dani.

Decidimos volver a la carga en 2019, después de un descanso al acabar con las obras de Jane Austen, y nos pusimos manos a la obra con las autoras que habíamos planeado: las hermanas Brontë. Leímos Cumbres Borrascosas pero la vida se atravesó en nuestro camino y tuvimos que dejar el club en stand by, así que para retomarlo decidimos comenzar por una de las obras más conocidas de estas hermanas inglesas: Jane Eyre de Charlotte Brontë.

Así que, sin más dilación, les dejo mi comentario. Ojo, que todos los comentarios tienen SPOILERS.

Comentario personal


Recordaba mi primera lectura de Jane Eyre como un ejercicio mal ejecutado. Tenía la miniserie encima, recordándome la sorpresa de la trama, así que me sentí defraudada cuando ocurrió lo que tenía que ocurrir. Eso fue allá por el 2012, así que esta vez me enfrenté a la prosa de Charlotte Brontë con más entereza, y descubrí una historia rica en matices, con una protagonista fuerte, impetuosa, decidida y fiel a sí misma.

Es inevitable comparar esta obra a las otras novelas de sus hermanas, o incluso a historias de otras autoras emblemáticas de la narrativa inglesa, como Jane Austen (a quien ya leímos y diseccionamos en el club con una rigurosidad digna de aplausos). Es debido a ese contrapunto que por momentos podía sentir los puntos más bajos de la historia de nuestra sencilla y callada Jane, una jovencita cuya vida parece destinada al sufrimiento, pero que jamás pierde la esperanza de un futuro más brillante, más elevado.

Desde el inicio de la novela asistimos a los martirios de Jane. Primero, en la casa de su tía, la Sra. Reed, una mujer que no siente ni una pizca de afecto por la niña y quien acaba desterrándola a un instituto para huérfanas; luego, en dicho orfanato, donde vivimos eventos tan traumáticos como denigrantes; para finalmente llegar al nudo de la novela en Thornfield Hall, donde Jane estará a punto de perder lo más preciado: su propia integridad.

No hay página de Jane Eyre que no describa un padecimiento, un dolor del alma, una tristeza. Parece una obra plagada de negativos; es apenas hacia el final que atisbamos la luz, pero esa lumbre es una vela que soporta los embates del gélido viento de la resignación (pues Jane acepta al único hombre que la amado en su corta vida, en su mundo pequeño y apacible). La autora se ensaña con su protagonista (o más bien con sí misma), hasta el punto en que decide incluso lanzarla a la calle, de manera literal, y convertirla en una mendiga.

No es una novela apta para los débiles de corazón. Es una especie de calvario descrito con un estilo poético; no abundan las descripciones soporíferas, no se embarca en elucubraciones interminables, pero sí castiga a su protagonista con pruebas casi insalvables una y otra vez. Es nuestra empatía lo que exige Charlotte Brontë, no nuestra piedad; es nuestra capacidad de ponernos en el lugar de Jane Eyre, no de compadecerla.

A pesar de la maravilla que supone esta "autobiografía", no es ajena a ciertas contradicciones y puntos flacos. Uno de los más sensibles, el presentarnos a Jane como una mujer sensata, fiel a sí misma y a sus principios, y al mismo tiempo capaz de encapricharse de un hombre que podría ser su padre. Sólo lo podemos achacar a que el Sr. Rochester, su patrón, es el único hombre en su vida capaz de mostrarle afecto y amor.

Tampoco me deja indiferente la conveniente herencia que Jane recibe de su tío John Eyre, y el repentino parentesco que le une a Diana, Mary y Saint John Riviers, sus salvadores (todo esto me recuerda a La Abadía de Northanger, y cómo Austen parodiaba a la novela gótica). Y por último, la insistencia de Saint John en casarse con Jane, algo que añade un poco de drama al asunto.

Resumiendo, Jane Eyre es un clásico digno de la fama que le precede, de manera particular porque ensalza a la protagonista por sobre cualquier otro personaje, dotándola de una fuerza y una intrepidez un tanto inusuales para alguien de su posición (una joven y pequeña institutriz), a la vez que nos introduce a través de los ojos de Jane a la compleja vida de una mujer sin recursos en la Inglaterra de principios de 1800.



El ancho mar de los Sargazos


Estábamos en medio de la lectura de Jane Eyre cuando descubrirmos que existía un libro precuela, no escrito por Charlotte Brontë —obviamente—, y que además exploraba un tópico que sacó chispas en la discusión con las integrantes del club: la loca del ático.

El ancho mar de los Sargazos fue escrito por Jean Rhys, y explora la vida de Antoinette Cosway, a quien conocemos en Jane Eyre por otro nombre y en otro rol radicalmente distinto. Primero quiero aclarar algo: no me agrada mucho Rochester. Y no porque sea un personaje mal construido, sino porque son sus defectos los que no puedo perdonar: es mentiroso, arrogante e incluso violento. Hubiese preferido que Jane conociera a más patrones, a más hombres, y pudiese comparar. Es por eso que Rochester en El ancho mar de los Sargazos no es una sorpresa en lo absoluto.

Si bien el ejercicio de Rhys es interesante, el estilo que utiliza no es muy fácil de seguir, y eso se debe tal vez al personaje al que intenta darle voz. La vida de Antoinette es una cosa muy retorcida, que por momento no tiene sentido en lo absoluto. Aunque creo que aporta a Jane Eyre en ciertas áreas, por lo general sentí que la novela era más bien una mezcla extraña entre un ensayo y un fanfic, con un lenguaje excesivamente rococó y que poco ayudaba a conectar con la historia de Antoinette, lo que claramente es un despropósito ya que lo que nos motiva a leer es justamente conocer a este personaje.

Sí me gustó que avistamos esa naturaleza corrupta de Rochester, amado y odiado a partes iguales por los lectores —más odiado en mi caso, jeje—, y también todo aquello con lo que dicho personaje lidió pero que Brontë decidió omitir: colonialismo, esclavitud, racismo, etc.

Lectura obligatoria para los fans de Jane Eyre.



Comentario de las adaptaciones

JANE EYRE
Película, 1943. Con Joan Fontaine como Jane Eyre y Orson Welles como Mr. Rochester.

Esta es una película en blanco y negro, a la usanza de aquella época: bien dramática, con una protagonista hermosísima y música tétrica por momentos. También, como es típico, sufre bastantes recortes y se toma algunas licencias artísticas.

La película empieza directamente con la visita de Mr. Brocklehurst a Gateshead Hall, donde Jane vive con su tía y sus primos. La escena en la que ella se marcha es, por decirlo de alguna manera, chocante: de su interior deja salir todo su odio hacia la mujer que la está abandonando. Lowood es una cosa terrible, me impactó una escena en la que una profesora chasquea los dedos y las niñas se mueven como mascotas bien adiestradas. Dolor. Aquí tenemos una licencia bastante grande: Rivers es el doctor que atiende a las niñas en Lowood, así que ya con eso se nos adelanta que toda su trama o no estará presente, o será completamente diferente.

Por lo general, me atrevo a decir que es una primera aproximación que no agradará mucho a los fans más acérrimos de la novela. Jane es demasiado bella, Welles es demasiado seco y parco, la declaración tiene un árbol partido por un rayo —¿qué es esto, Como agua para chocolate?—, y Welles se lanza unos gritos bien desabridos hacia el final.

La música es una cosa portentosa, eso no lo podemos negar. La escenografía, por otro lado, se queda corta: Thornfield parece un castillo medieval y las escenas en exteriores resultan poco creíbles. En definitiva, que no me gustó mucho.

Lo mejor: La música. La silueta de Bertha casi como un fantasma que atenta contra la felicidad de Jane.
Lo peor: Las licencias exageradas. Welles y su grito desahuciado. La actriz que interpreta a Blanche se ve demasiado mayor.
Lo interesante: Rivers como doctor. Jane tocando el piano.


JANE EYRE
Película, 1970. Con Susannah York como Jane Eyre y George C. Scott como Mr. Rochester.

Pues que lo primero que me sorprendió de esta adaptación fue que ¡la música está compuesta por John Williams! Ya con esto gana puntos.Esta adaptación omite por completo todo lo relacionado a Gateshead Hall, pues comienza directo en Lowood, con la llegada de Jane al orfanato. El retrato de este infernal lugar me sacó lágrimas: hay una crueldad implícita en cada escena que te aprieta el corazón.

Tanto Jane como Rochester se ven bastante mayores. No me molesta tanto con él, pero con Susannah York me pasa que además su voz consigue que la percibamos como alguien mucho más adulta y madura, y pierde aquellas características que contrastan a la protagonista con Rochester.

Por lo general, al igual que con la adaptación del 43, se toma bastantes licencias. Tenemos el caso de la Sra. Fairfax, que por una miradita se nos da a entender que sí sabe sobre el secreto de Rochester, o Rivers, quien es apasionado y hasta abraza a Jane en medio de su tremendo discurso “romántico”.

Cabe la pena destacar nuevamente la música, que en algunas escenas consigue que se te pongan los pelos de punta, y la escenografía y juego de colores: escenas oscuras y terroríficas versus las brillantes y alegres que representan los pocos momentos de alegría en la vida de Jane.

Lo mejor: La música de John Williams. El crudo retrato de Lowood.
Lo peor: Jane se ve muy adulta. Transiciones entre escenas toscas, con poca prolijidad. Las benditas licencias artísticas.
Lo interesante: Rochester cantando. Rivers soltando su declaración con toda la pasión del mundo.


JANE EYRE
Película, 1996. Con Charlotte Gainsbourg como Jane Eyre y William Hurt como Mr. Rochester.

Esta película también me sacó lágrimas, y como no podía ser otra cosa, la culpa la tiene Lowood. Hay escenas con música sublime que son muy conmovedoras —como Helen dándole un pan a Jane, o Miss Temple consolando a las niñas después de que les cortaran el cabello—, que es sinónimo de la excelente construcción de la amistad entre Jane Eyre y Helen. En pocas tomas el director y el guionista consiguen que sintamos mucha empatía hacia estas dos pequeñas, por lo que los sucesos posteriores golpean con mucha más fuerza.

Sin embargo, debo confesar que sólo la primera mitad de la película se salva, la otra no me gustó nada. Mucho tiene que ver la pésima química entre Gainsbourg y Hurt, además de lo robóticos que resultan ambos. A Rochester le falta pasión; con el pasar de las escenas gana en interpretación, pero nunca alcanza al del libro. La interpretación de Gainsbourg como Jane es más cercana al personaje, pero no resulta creíble que se enamore de Rochester en ningún momento.

El guión se toma bastantes licencias pasado el ecuador de la adaptación —en la confesión omite frases claves, imperdonable aquello—, y pierde mucho con los actores y la dirección. Las escenas más importantes son muy frías, casi indiferentes, y el espectador no consigue empatizar con la historia de Jane. En definitiva es una de las adaptaciones que menos me dejó, en particular por la dinámica de Jane y Rochester, que debería ser la guinda del pastel.

Lo mejor: Música y escenografía maravillosas. Lowood.
Lo peor: Nula química entre Jane y Rochester. Interpretaciones robóticas. Ambientación deficiente en las escenas más tétricas.
Lo interesante: Se reemplaza el dúo de Rochester y Blanche por un baile.


JANE EYRE
Película, 1997. Con Samantha Morton como Jane Eyre y Ciaran Hinds como Mr. Rochester.

Esta adaptación se toma bastantes licencias en términos de guión —y hay tomas graciosas que le quitan seriedad al asunto—, pero Morton y Hinds como Jane y Rochester respectivamente son bastante decentes.

La primera parte resume bastante lo que ocurre en Gateshead Hall y Lowood, y no tiene tanto peso como en otras versiones. Rochester es bastante más pesadito, su violencia en ciertas escenas exacerba aquellos aspectos del personaje que en libro eran más bien una pincelada —aunque me parece bien ese énfasis—, y Jane tiene gestos y miradas más desafiantes —si bien hay una escena en particular que no queda bien pues se sale demasiado de lo que es el personaje—. Acá la dinámica entre ambos sí es creíble, y la historia está contada de tal manera que resulta fácil seguirla, con buenas transiciones y excelente música.

Sí debo destacar que Saint Johns Rivers es Rupert Penry-Jones, y ¡oigan!, es casi imposible rechazarlo, jeje. Esta parte es bastante acelerada (Mary no existe de hecho), y se omite todo el rollo de la herencia y el tío John Eyre, así que Jane regresa a Thornfield sin nada más que lo puesto, algo mucho más realista que lo que plantea el libro, con esa herencia caída del cielo. La escena final es muy triste.

Lo mejor: Samantha Morton muy sólida como Jane. Buena música. Rochester pesado y violento, como siempre debió ser.
Lo peor: Jane se sale del personaje del libro en algunas escenas por culpa del guión. La escena de la boda tiene una parte graciosa que le quita dramatismo al descubrimiento del secreto de Rochester.
Lo interesante: Rupert Penry-Jones como Rivers. En esta adaptación es más explícito que Rochester quería poner celosa a Jane con Blanche Ingram.


JANE EYRE
Película, 2011. Con Mia Wasikowska como Jane Eyre y Michael Fassbender como Mr. Rochester.

Como es usual en las adaptaciones más modernas, el director opta por seguir una narrativa no lineal, para hacer más atractiva la historia para el espectador —supongo que es ese el motivo, ya que de todas maneras se podría seguir un ritmo lineal sin problemas—, por tanto, tenemos que la película empieza con Jane escapando de Thornfield, y en su delirio volvemos al pasado, a los tristes días en Lowood, mientras en el presente despierta para encontrarse a los Rivers cuidándola. Las breves escenas con Helen son conmovedoras: el afecto sincero de dos niñas en un mundo que reniega su existencia.

Wasikowska y Fassbender se apegan bastante bien a la interpretación clásica de los personajes; él, en particular, le saca lustre al lado más arisco de Rochester, y ella, a ese aspecto juvenil, etéreo y seco, sin embargo, no son mis favoritos. Se presenta también una mirada más benévola sobre Saint John: sonríe, es más humano que en otras adaptaciones.

La música es de diez y el director juega mucho con las luces y las sombras, en las escenas con iluminación a vela sobre todo, aumentando ese aire tétrico que tan bien queda con el libro. Aplausos para la escena previa a la partida de Jane de Thornfield, muy bien ejecutada.

Lo mejor: La música espectacular. La iluminación. Un Saint John más humano.
Lo peor: Fassbender se queda corto. No existe Miss Temple.
Lo interesante: La escena previa a la partida de Jane es sublime, y pone de manifiesto el carácter de la protagonista, que no faltará a sus principios.


No he comentado la adaptación de la BBC de 2006, una miniserie de 4 capítulos, ya que no la visualicé para la lectura del libro en el club, sino que muchos años antes, pero mantengo mi apreciación de que es la mejor conseguida de todas: Ruth Wilson es una Jane Eyre magnífica y Toby Stephens no se queda atrás como Rochester. Si me debo decantar por una adaptación, que sea esta. Ciento por ciento recomendada.

Resumiendo, Jane Eyre es una novela completamente vigente para las generaciones actuales: su aguerrida protagonista, sus personajes bien perfilados, su trama con un toque oscuro, los parajes fríos y desolados de la campiña inglesa, todo suma para regalar al lector una historia que se convertirá, estoy segura, en la favorita de muchos.