El imperio final ~ Brandon Sanderson

1.3.17

The Final Empire · Brandon Sanderson
Mistborn #1
Nova · 2016
663 Páginas
ISBN 9788466658898
El imperio final · El pozo de la ascensión · El héroe de las eras · Aleación de ley · Sombras de identidad · The Bands of Mourning · The Lost Metal
Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la «alomancia». Pero los nobles han tenido a menudo trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» ('mistborns'). Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.

Comentario personal

El imperio final es un libro de comienzos y conclusiones. Es una historia redonda, pero al mismo tiempo abre las puertas a un mundo complejo regido por la alomancia —una especie de magia en la que sus usuarios pueden extraer ciertas características de los metales, permitiéndoles realizar cosas inhumanas— y a un universo aún más grande, el Cosmere. Sanderson se ha lucido con este universo literario, de verdad. Primer libro suyo que leo, y estoy encantada, fangirleando y chillando porque me entregó feels durante toda la lectura, algo siempre digno de aplaudir.

El primer volumen de la saga Mistborn está protagonizado por Kelsier, el Superviviente de Hathsin y un nacido de la bruma (capaz de usar todos los metales alománticos), un nómade un tanto loco que pronto se gana el afecto del lector gracias a su carisma y sencillez. Kelsier es la contraparte de Vin, una chica de la clase más baja en el Imperio Final, una skaa que vive en una banda de ladrones y no confía en nadie. Los caminos de ambos se cruzan cuando Kelsier decide conformar un variado grupo de personajes con un objetivo noble pero imposible: derrocar al Lord Legislador, el gobernante y dios del Imperio Final.

¿Qué pensarían si supieran que su paladín, el Héroe de las Eras, su salvador, dudó de sí mismo? Tal vez no se sorprenderían en absoluto. En cierto modo, eso es lo que más me preocupa. Quizá también ellos duden, en el fondo de sus corazones.
Cuando me miran, ¿será un mentiroso lo que ven?

Brandon Sanderson se esmera en entregarnos personajes muy humanos, con los que nos podemos identificar fácilmente. Aunque Kelsier y Vin son opuestos, logran complementarse y retroalimentarse hasta que comprendemos que son las dos caras de una misma moneda. Kelsier es el hombre que ha sido traicionado pero puede seguir confiando y buscando felicidad; Vin es la chica traicionada que ya no espera nada de nadie, y que sobrevive a base de triquiñuelas y una misteriosa habilidad.

Ambos se ganaron mi simpatía de una manera u otra, aunque debo admitir mi debilidad por Kelsier y su especial personalidad. En un mundo desolador, donde llueve ceniza y la vegetación es marrón, Kelsier es una figura positiva, la única dentro de un sistema subyugante y despiadado. Es fácil comprender qué lo motiva, empatizamos con su situación y queremos que gane.

Vin, por otro lado, es el personaje que crece, que evoluciona, el de la mirada sincera e incrédula. Es gracias a su voz que conocemos mejor a Kelsier, a Ham, a Brisa, a Sazed, y al resto de la banda del Superviviente. Asimismo, Vin es el personaje de los clichés, la chica que descubre que tiene poderes, que pasa de ser una ladrona mugrienta a una chica educada que viste vestidos bonitos, que se enamora a primera vista de un noble, etcétera, etcétera. Quizá este es el mayor detalle del libro, y por el que no le pongo las 5 estrellas, sin embargo puedo comprender por qué Vin tiene estos defectos (tiene que tener algunos también): ella jamás ha tenido nada.

En contraposición está la figura del Lord Legislador. No es sólo un hombre: es Dios, y contra Dios irán nuestros protagonistas, con todo lo que supone desafiar un reinado absoluto de mil años y poner en duda la balanza de lo correcto y lo incorrecto. Sus subordinados, en especial los inquisidores, son criaturas de terror, que reducen al resto de los personajes apenas aparecen. Aunque en el inicio son poco más que un misterio, me ha parecido genial que más adelante Sanderson les otorgue voz e incluso ambiciones.

Kelsier había oído historias.
Había oído susurros de la época lejana en que el sol no era rojo. Tiempos en los que el cielo no estaba cubierto de humo y ceniza, cuando las plantas no luchaban por sobrevivir y los skaa no eran esclavos. Tiempos anteriores al Lord Legislador. Esos días, sin embargo, estaban casi olvidados. Incluso las leyendas se volvían difusas.

Otro plus de este libro, y que espero poder conocer más a fondo en las próximas entregas, es la alomancia. Menuda invención. En esto Sanderson es osado y nos presenta un sistema mágico distinto a los usuales, donde los metales son los protagonistas y otorgan distintas habilidades a los alománticos. Claro, en este primer libro se dan a conocer los aspectos principales de la alomancia; espero que en los siguientes volúmenes se explique cómo fue que surgió.

Por otra parte, la mitología propia de este mundo es algo que le da una complejidad equiparable al de otras grandes obras de la fantasía. Siempre sorprende la inventiva de los autores en estos casos, y Brandon Sanderson ha sabido llevar muy bien el trasfondo de su mundo, dando pequeñas pinceladas para que el lector se asombre. No solo la historia del Imperio Final es interesante; también su sistema político, económico y religioso habla de una imagen mucho más grande, que el autor, estoy segura, pretende mostrarnos tarde o temprano.

Como si fuera poco el clima, la geografía y la arquitectura también son una pasada. ¡Un mundo donde llueve ceniza, donde las plantas verdes son un mito!

En resumen, no sé cómo decir que El imperio final me atrapó, desde su portada hermosísima, su edición bien cuidada, los mapas de las contratapas (los mapas son mi debilidad) y su interior prometedor. Definitivamente, El pozo de la ascensión está en mi lista de pendientes y tiene prioridad.


Gracias a Ediciones B por el ejemplar para esta reseña.

Dorothy debe morir ~ Danielle Paige

8.2.17

Dorothy must die · Danielle Paige
Dorothy must die #1 (de 4)
Roca · 2016
480 páginas
ISBN 9788416700462
Dorothy debe morir · Los malvados se alzarán · Baldosas amarillas en guerra · El fin de Oz
Yo no me he buscado nada de esto. Nunca quise ser una especie de heroína.
Pero cuando toda tu vida es arrastrada por un tornado —y tú con ella— no tienes más remedio que dejarte llevar, ¿sabes?
Sí, claro, he leído los libros. He visto las películas. Conozco la canción sobre el arcoíris y los pajaritos que cantan. Pero nunca esperé que Oz fuera así. Un lugar donde no te puedes fiar de las Brujas Buenas, donde las Brujas Malvadas quizá sean las buenas de la película y donde los monos alados pueden ser ejecutados por sedición. Sí, sigue habiendo camino de baldosas amarillas, pero hasta eso se hace pedazos.
¿Qué es lo que ha pasado?
Dicen que Dorothy encontró el modo de volver a Oz. Dicen que se hizo con el poder y que el poder se le subió a la cabeza. Y ahora nadie está seguro.
Me llamo Amy Gumm... y soy la otra niña de Kansas.
He sido reclutada por la Revolucionaria Orden de los Malvados. Me han entrenado para luchar. Y tengo una misión.
Eliminar el corazón del hombre de hojalata,
Robar el cerebro del espantapájaros,
Arrebatar el valor al león.
Y luego... Dorothy debe morir.

Comentario personal

Me pueden los retelling. Me encantan, sobre todo cuando se vuelven algo oscuro y demencial. Y bueno, Dorothy debe morir cumple al ciento por ciento con mi exigencia de sangre, morbo y oscuridad.


Amy Gumm es una chica de Kansas que convive en una casa rodante con una madre alcohólica y una rata, Star. Todo iba más o menos bien en su vida si se le puede decir así a que tu madre te ignore olímpicamente y te hagan bullying en el instituto hasta que un tornado la traslada con caravana y todo a Oz. Por supuesto, Amy no es ajena a este mundo: lo conoce gracias al libro de Baum y a la película de Judy Garland... sin embargo, hay algo diferente en el Oz en que ha aterrizado. Sí, hay un camino de baldosas amarillas, y sí, conduce a Ciudad Esmeralda, aunque todo lo demás es distinto. Es más… tétrico.

Ya he leído otros retelling que tienen un aire a lo Tim Burton, pero Dorothy debe morir lleva este esquema a otro nivel. He echado de menos más descripción porque quería más maldad (ya saben a qué me refiero); no obstante, mirándolo de otra perspectiva, dejar ciertas cosas a la imaginación del lector es un plus porque obliga a nuestra cabecita a maquinar por su cuenta, reinventando un mundo que, en sus inicios, es todo inocencia, esperanza y sueños, para luego convertirse en un Oz de pesadilla. Un lugar gris, donde la naturaleza muerta y las ciudades desoladas predominan, donde es posible encontrar a las orillas del camino a criaturas castigadas por insolencia colgando de un poste, donde hay agujeros en la tierra porque la tirana de la historia ha extraído magia de ella.

Y sí, Dorothy, Glinda, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata, el León, el Mago, todos están allí… pero no son los mismos. Dorothy es una dictadora poderosa, Glinda ya no es la Bruja Buena del Norte, y los amigos de Dorothy sólo conservan el nombre. Amy no tarda en darse cuenta de que ha pasado algo terrible.

—En el lugar de donde vengo hablan de Oz. He oído hablar de él toda mi vida. Pero esto está hecho un asco. ¿Qué ha pasado aquí?
El rostro impasible de Índigo se transformó en una mueca socarrona.
—Lo que pasó fue Dorothy.

Es entonces que aparece en escena la Orden Revolucionaria de los Malvados. Aquí es cuando abucheo a la autora y digo ¿por qué no nos mostraron más escenas relacionadas con esta asociación de villanos? La Orden ha nacido con una máxima: asesinar a Dorothy para salvar a Oz. Y, al parecer, Amy es la persona idónea para cumplir este cometido.

Dorothy debe morir se tambalea entre una ambientación de 5 estrellas y unos personajes nuevos del tres al cuatro. Su protagonista es diferente a la dulce Dorothy del libro original, con rasgos más combativos y rebeldes, pero a ratos se siente plana y aburrida. Nox, el típico chico arrogante de ojos grises (¡sorpresa!) está demás; claramente fue puesto allí para cumplir el papel del interés amoroso en una trama que no necesita estos subterfugios para funcionar.

Otra historia son Dorothy y sus secuaces, junto al Mago, las brujas malvadas y Ozma. Estos personajes son los que nos motivan a seguir leyendo: uno pasa las páginas para saber qué nueva atrocidad cometerá el León, qué nuevo experimento realizará el Espantapájaros, qué nuevo trabalenguas nos dirá el Mago. Ha sido escalofriante leer en qué se han convertido Dorothy y especialmente sus amigos; es difícil establecer un ranking de cuál me ha causado más repugnancia.


La narración no tiene nada de especial, y basta para capturar la atención de lector. No nos satura de diálogo, pero tampoco profundiza demasiado pues usa el punto de vista de Amy para retratarnos los hechos y bueno, nuestra protagonista no es muy despierta que digamos. Punto negativo son los clichés, sobre todo los relacionados a personajes juveniles.

Me hubiese gustado, eso sí, que se siguiera la corriente de los libros o de la película, y no mezclar ambos, por ejemplo, en lo que respecta a los zapatos de Dorothy. Por el peso que tienen Ozma, Mombi y otros personajes, al parecer los libros son la infuencia mayor, y por lo mismo me descolocó leer que los zapatos eran rojos y no plateados. Un detalle, pueden pensar ustedes, pero un detalle importantísimo ya que son uno de los objetos mágicos más relevantes dentro de este mundo.

¿Qué espero de la continuación? Que vayamos directo a la acción porque esta novela abundó en entrenamientos y estrategias, y oigan, yo estoy lista para que rueden algunas cabezas. Necesito más sangre. La de Dorothy en primer lugar.


Gracias a Penguin Random House por el ejemplar para esta reseña.