El laberinto de la rosa ~ Titania Hardie

13.10.12

Edición: Suma de Letras, 2008
Páginas: 429 
ISBN: 9788483650462

Un simple pergamino y una llave de plata.
Un secreto transmitido de generación en generación.
Un misterio a la espera de ser desvelado.

Will recorre Europa en su intento de desentrañar el legado de su madre mientras Lucy aguarda en una clínica londinense para someterse a un trasplante de corazón. Esa búsqueda establecerá entre ellos un vínculo indisoluble, pero no es seguro que Will encuentre las respuestas que persigue a tiempo, ya que él no es el único que pretende averiguar la verdad de... el laberinto de la rosa.

Sobre la autora

Titania Hardie nació en Sidney, Australia. Es una exitosa autora de libros sobre folclore, magia y adivinación, así como libros infantiles. Muy conocida por sus apariciones en la televisión inglesa (This Morning With Richard & Judy), Titania es una experta en esoterismo y graduada en Psicología y Literatura. El laberinto de la rosa es su primera novela. Vive en Somerset con su esposo e hijas.


Enigma. Dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo. También, dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.

Las dos definiciones que entrega el DRAE con suerte logran advertirme sobre el misterio que Titania Hardie introduce en su obra. Creí que sería capaz de descifrarlo. Debo admitir que mis estimadas y a veces despreciadas células grises sufrieron un grave retroceso y se convirtieron en papilla. Me atrevo a presentar dos hipótesis: o mis neuronas ya no son capaces de procesar información, o Hardie enredó la historia sólo para fastidiarme.

Comentario personal

Diana Sttaford tiene en su poder un legado que ha sido traspasado de madres a hijas durante siglos. La tradición apunta a que su hija debería recibir los objetos, pero al tener dos hijos varones se encuentra en una disyuntiva. Siguiendo su intuición, determina que el menor, Will, debe ser quien los reciba.

Will obtiene una llave de plata y un manuscrito con un misterioso mensaje: “Para Will, cuando sea algo o alguien que no es ahora”. Su mente despierta y su temeridad le obligan a embarcarse en una travesía buscando la cerradura de la llave y el significado de las palabras de su madre.

Sin embargo, el misterio parece más profundo de lo que su familia alguna vez imaginó.

Hardie me ha dejado un extraño sabor en la boca. Primero, porque no he logrado determinar su objetivo. ¿Qué tipo de libro es este? ¿Bajo qué criterios se rige? Juega sobre la delgada línea entre lo real y lo fantástico —aunque predomine lo primero—, además de viajar entre el pasado y el presente gracias a unos flashbacks que intentan dar pistas sobre el enigma, pero que al final acaban siendo pasajes sin pena ni gloria. Me ha molestado esa recurrente ambigüedad.

Sólo dos personajes del pasado adquieren la suficiente relevancia como para identificarlos: el primero siempre está presente gracias a su relación con los protagonistas, el segundo aparece sólo en determinados momentos, y obtiene un papel principal en el epílogo. El resto del libro navega entre las vidas de los buenos y los villanos.

Entre los del presente tenemos al ya mencionado Will, el primero en iniciar la investigación. Por circunstancias fortuitas —o no tanto— Lucy tiene que relevarlo, y mediante ella nos atamos a varios otros personajes, también conectados a aquél: Alex —hermano de Will e interés de Lucy, Simon, Grace, Siân, Calvin… Todos lo bastante perfilados como para no perderlos de vista.

Los malos son el problema. Sus motivos o bien nos parecen de otro mundo, o bien simplemente no están bajo la lógica humana. Es difícil justificarlos, y por ello resultan cumplir el típico estereotipo de malvado bien loco y sin escrúpulos. Se echa de menos algo más de trabajo en ese aspecto.

Sobre la narración, Hardie maneja un vocabulario muy amplio, y su forma de contarnos la historia demuestra que hay una ardua documentación detrás. Sin embargo, los diálogos resultan tediosos y forzados. Se comprende que la autora debe entregarnos información, pero su forma de hacerlo nos obliga a detenernos a digerir, a releer, e incluso a pasar de largo. Llega un punto en que poco importa lo que diga, queremos llegar al final y acabar el libro de una buena vez.

La edición es preciosa, por otro lado, e incluye un tipo de cuadernillo con los enigmas que los protagonistas deben descifrar, ya sean dibujos, poemas o juegos de palabras.

Conclusión

Misterios sin resolver, revoltijo de información y buenos personajes, creo que eso resume bastante bien esta novela.

Dejando el sarcasmo a un lado, esta lectura me resultó pesada, tal vez porque nunca creí la historia, o su razón de ser. Amé a Will, con su personalidad vibrante, y el hecho de que fuera remplazado por Lucy fue un punto que le quitó frescura al relato. Los malos malosos también le restaron puntaje, así como el blablá sin sentido que soltaban los personajes a cada tanto.

Lo bueno, además de Will, es ese lazo que forja con Lucy, mencionado en la sinopsis. Tal vez no novedoso, pero sí interesante. Sobre el resto…

Sra. Hardie, hasta nunca.

Valoración: 2/10

Siempre ~ Maggie Stiefvater

19.9.12

Edición: SM, 2011
Páginas: 491
ISBN: 9788467551259

Se acabó el juego.
Ahora las apuestas son a vida... o muerte.

Los lobos de Mercy Falls vuelven a salir en las noticias. Hace diez años, la manada atacó a una chica. Los periodistas manejaron la palabra "accidente".
Una década más tarde ha muerto otra chica. Ahora, la palabra es "exterminio".

El tiempo se agota para Sam y Grace, para Isabel y Cole.
Esta vez, las despedidas pueden ser para siempre.

Sobre la autora

Remítanse a la página de la autora (otra vez) si desean conocer más de su obra. SM sólo publica una carta de agradecimiento de parte de ella en las páginas finales, pero no conocemos a su gato ni a su tortuga favorita.


[Esta reseña pudiera contener spoilers de Temblor y Rastro.]

Esperaba un poco más de Siempre, debo ser sincera. Después de sorprenderme en Temblor, y desencantarme en Rastro, decidí darle la oportunidad al tercer y último libro, y ver si conseguía convencerme lo suficiente.

Lamentablemente, el desarrollo y el final no ha sido de mi agrado. Acabé cerrando el libro con una sensación de soponcio impresionante.

Comentario personal

El final de Rastro daba pie a una serie de conjeturas, a mí parecer, cada una más desafortunada que otra. No sé si Stiefvater hizo bien en concluir la trilogía de la forma que lo hizo. A mí, no me convence.

El libro parte con Shelby, y con una decisión trascendental que hará que el castillo de naipes se desplome. Todos los personajes tendrán que poner manos a la obra si quieren que sus vidas continúen un cauce relativamente normal.

Tenemos a Grace, convertida ya en loba, regresando a su piel humana. Poco y nada crece nuestra protagonista. Un verdadero desperdicio. Quien sí gana puntos —afortunadamente— es Sam. Por supuesto, esto no ocurre de inmediato, sino que son necesarias sus buenas decenas de páginas para que el chico de ojos amarillos despabile.

Los que se llevan aplausos son Isabel y Cole. Él, secundario, terciario, o lo que sea, consigue arrancarnos sonrisas. Cole sí madura, si razona, si abandona toda duda. A pesar de que nos lo presentan como el típico chico malo y bocazas, que fascina a las mujeres y hace gala de todo su encanto para conseguir lo que quiere, a fin y al cabo se convierte en uno de los personajes más cercanos, más reales… hasta cierto punto. Porque la autora lo ha sumergido en una buena dosis de autocompasión y sufrimiento durante una parte del libro. En esos instantes quería sacudirlo, pero bueno, durante el resto de la novela fue lo bastante decente como para agradarme.

Isabel, por otro lado, con sus verdades sin aliños y sus bruscos modales, es el contrapeso de Cole. Además, Isabel es el personaje que saca al resto de su complacencia, y consigue jalar la historia hasta su final.

Debemos reconocer que Stiefvater no escribe mal. Su narración está bien desarrollada, hay buen uso del lenguaje y no resulta agobiante. Sin embargo, no consigue encantar. Es decir, pareciera que estuviésemos leyendo cualquier cosa, en vez de una historia de despedidas. No se nota la tensión, ni hay puntos álgidos. Todo pasa planamente, sin pena ni gloría.

Los últimos capítulos, donde se supone que hay acción, transcurren tan rápido que no alcanzamos a disfrutar nada. Y el final, definitivamente, podría haberse resuelto mejor.

Conclusión

Encariñarme con Temblor fue un error, porque me hizo entusiasmarme y esperar mucho de una trilogía que, francamente, termina dando bote. La autora hizo mal en alargar el cuento. Con el primer libro bastaba. Rastro y Siempre están demás.

No disuado de su lectura. A veces, leer algo así sirve para apreciar —o despreciar— lo que viene. Nunca se sabe. Personalmente, considero que el espacio que ocupa Siempre en mi biblioteca muy pronto será destinado a otra novela con mejores perspectivas.

Adiós, Maggie. Puede que te lea otra vez... o puede que no.

Valoración: 4/10